Las enfermeras escolares, motor de la educación contra la homofobia

ÁNGEL M. GREGORIS/DAVID RUIPÉREZ.- España se sitúa entre los países con una de las legislaciones más avanzadas y tolerantes proderechos LGTBI+, que se han ido consolidando a lo largo de los años con la ayuda de una ciudadanía abierta y respetuosa. Aun así, España ha salido este año del top 10 de los países europeos más respetuosos con los derechos del colectivo, situándose en el puesto 11, tal y como apunta el último informe de ILGA Europa, entidad internacional referente en materia de derechos LGTBI+. Así, desde 2011, cuando alcanzó el número 2, nuestro país ha descendido nueve posiciones, dato muy alarmante que no hace más que reseñar la necesidad de abordar un problema grave de retroceso en lo que a derechos se refiere. Según un informe de la Federación estatal de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales (Felgtb), en 2017 se denunciaron 623 incidentes de odio por la orientación sexual o la identidad de género. Una situación inadmisible para una sociedad tolerante como la española, que en muchas ocasiones se solventaría con una educación abierta y progresista desde la infancia.

Para que las nuevas generaciones crezcan en valores de tolerancia, la presencia de enfermeras escolares en todos los centros educativos resulta fundamental. El Consejo General de Enfermería reclama esta medida como un pilar básico para el desarrollo y la garantía de la salud en los menores. Pero además de atender urgencias, administrar medicación y llevar a cabo acciones de educación para la salud, “las enfermeras pueden fomentar el respeto entre compañeros y ayudar a todos aquellos niños y niñas que sufran algún tipo de discriminación en los centros escolares.

Desde las administraciones y las instituciones sanitarias no podemos consentir que en 2019 España sufra un retroceso en las políticas sociales que se han conseguido tras tantos años de lucha. Y esto, sin duda, se logra con educación y formación desde el inicio de la vida”, asegura Florentino Pérez Raya, presidente del Consejo General de Enfermería de España, con motivo del Día Mundial del Orgullo LGTBI+.

Así lo confirma también Patricia Castillo, vocal de Formación de la Asociación Madrileña de Enfermería en Centros Educativos. Nacional e Internacional (AMECE. N.I.), que asevera que es fundamental que “la educación para la salud, que incluye la educación sexual, esté incorporada en las escuelas desde que los niños son pequeños para que crezcan abiertos y tolerantes a la diversidad. Es imprescindible el seguimiento que las enfermeras hacemos a lo largo de una etapa tan importante de sus vidas en las que están, precisamente, poniendo los cimientos para construir su sexualidad”. Cuando en un centro educativo hay una enfermera escolar permanente “se genera una relación de confianza que permite un acceso natural tanto a los alumnos y las familias como a los docentes, facilitando el diálogo, la tolerancia y la integración”, añade Castillo. Asimismo, una enfermera escolar también posibilita que la educación afectivo sexual sea un hilo a lo largo de toda la vida del alumnado y facilita la visibilización del colectivo LGTBI+ en el colegio y los procesos de inclusión, protección y acompañamiento de estos alumnos y sus familias.

“La educación para la salud viene condicionada por un compromiso a la comunidad escolar que promueva valores básicos sobre la vida y la convivencia en su entorno, con libertad, igualdad y respeto en la diversidad”, subraya José Antonio Zafra, profesor de la Escuela Superior de Enfermería del Mar (Barcelona), que considera necesario “empoderar a los niños y adolescentes desde la diversidad, el respeto al otro y el trabajo conjunto sobre actitudes discriminatorias”.

Muchas veces es la enfermera quien detecta estas situaciones y se ponen en marcha los procedimientos y protocolos ante posibles casos de acoso y evitar que deriven en un sufrimiento tal que acabe -como hemos visto en demasiadas ocasiones- con el peor de los desenlaces posibles. “Es algo que no podemos tolerar. Los colegios deben de ser espacios de entendimiento y convivencia y la presencia de una enfermera puede resultar de mucha utilidad”, concluye Pérez Raya.

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