La llegada del verano hace que el tiempo que pasamos al aire libre sea mayor: practicando deporte, en la playa o dando un paseo. Aparentemente son actividades que, siguiendo determinadas indicaciones son inofensivas, pero que, si no se practican con precaución pueden tener graves consecuencias, en especial para tu piel.

La exposición al sol aporta muchos beneficios, como son la producción de vitamina D o la liberación de endorfinas. Sin embargo, una prolongada exposición sin una correcta protección aumenta el riesgo de radiación ultravioleta que, en exceso puede provocar quemaduras, arrugas, manchas y en el peor de los casos, cáncer de piel. «La piel es un órgano con memoria y los daños que sufre tu piel hoy se van acumulando con los años. La exposición prolongada puede causar también deshidratación, golpes de calor e incluso también lesiones en los ojos si no utilizamos gafas de sol homologadas», explica Carolina Lázaro, enfermera dermatológica.

España es un país con una cultura de la fotoprotección muy baja, tanto que la exposición solar forma parte del estilo de vida, a pesar de ser un país con altos índices de radiación ultravioleta. Por norma general, la población española desconoce el uso correcto de los fotoprotectores, tienen un uso inconsistente de los mismos, así como una reaplicación del producto insuficiente, lo que está provocando daños irreversibles en la piel de una población que cada año se enfrenta a nuevas olas de calor con índices de radiación récord.

«Muchas veces nos preguntamos si al estar el cielo nublado es necesario protegerse. La respuesta es que sí. La radiación ultravioleta atraviesa las nubes y puede seguir dañando nuestra piel. El daño solar no depende únicamente de que haga sol o no, como históricamente se ha creído. Hay que generar conciencia y compartir este tipo de información para que llegue a la población y se proteja. Normalmente la recomendación es evitar la exposición al sol entre las 12:00 y las 17:00 horas. Lo ideal es utilizar un fotoprotector solar de amplio espectro con factor de protección 50, aplicarlo 30 minutos antes de la exposición y renovarlo cada dos horas o después de bañarse o sudar», indica la experta.

Buscar sombras, hidratarse con frecuencia o utilizar prendas frescas, ligeras, gorros o sombreros son otras de las indicaciones que hay que tener en cuenta durante la exposición. «Es importante prestar especial atención también a los niños, las personas mayores, a quienes tienen la piel más sensible o a aquellas que toman medicamentos que aumentan la sensibilidad al sol. Recuerda: el verano es una época para disfrutar y descansar, pero es importante hacerlo con seguridad. Proteger tu piel hoy es la mejor forma de mantenerla sana en el futuro», concluye.