Después de escuchar la palabra cáncer tras un diagnóstico médico viene el miedo, pero sobre todo la incertidumbre. Incertidumbre y dudas que van despejando poco a poco las enfermeras oncológicas. “Estas profesionales son las que acompañan tanto al paciente como a su familia a incorporarse a la sociedad en un momento muy vulnerable. Las enfermeras les atienden y alientan”, explicó María Victoria Crespo, directora corporativa de Enfermería de Quirónsalud, durante la mesa “Impacto de la enfermería oncológica en el ámbito social, familiar y profesional. Compartiendo experiencias” que se celebró en la Jornada de Homenaje a la Enfermería de La razón.
Marta Domingo, enfermera de práctica avanzada del Cáncer Center Clínica de la Universidad de Navarra, aseguró que los pacientes con cáncer tienen muchas necesidades, “pero destacaría la de la información. Necesitan información que se adapte a las necesidades que se adapten a cada circunstancia. Las enfermeras servimos de enlace en los distintos niveles, y es necesario que trabajemos en equipo y crear una red donde la familia y el paciente estén en el medio”.

Reducir rotaciones
Pacientes y profesionales coinciden en la importancia de que las rotaciones se reduzcan porque “ver a caras conocidas cuando vamos a los tratamientos o a las consultas ayuda y, sobre todo, nos da seguridad”, afirmó Begoña Barragán, presidenta del Grupo Español de Pacientes con Cáncer (Gepac). “El diagnóstico impacta de tal forma que es un antes y un después en la vida. Pero en mi caso, hace más de 20 años, no he olvidado el acompañamiento continuo de las enfermeras, que cada vez se especializan más porque los tratamientos con más complejos. Cómo nos lo explican a los pacientes es imprescindible porque aportan humanización a los cuidados”, añadió Barragán.
Héctor Nafría, enfermero de la Unidad de Cultura Científica del Consejo General de Enfermería y ex supervisor de Oncología del Hospital Puerta de Hierro Majadahonda de Madrid, reconoció que nadie los prepara para trabajar en una planta de Oncología, “pero aprendes muchas cosas. Sostienes más cosas que un cuerpo, sostienes familia, dolor… Y, lo podemos hacer de muchas formas, pero darles la información veraz es la clave porque la desinformación y los bulos afectan mucho a los pacientes oncológicos”.
Impacto emocional
Un abordaje multidisciplinar es clave y cada vez son más los hospitales que cuentan en sus equipos con psicooncólogos que aportan esa parte de escucha. “La premisa para poder cuidar y acompañar es escuchar a cada uno, especialmente al final de su vida”, resaltó Isabel Saiz, psicoooncóloga de la Unidad de Cuidados Paliativos de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid. “Las necesidades de cada paciente pasan por gestionar muchas cosas y dar un sentido tanto a la vida como a la muerte. Y ahí juega un papel clave las enfermas porque están presenten las 24 horas al día, los siete días a la semana”, explicó Saiz. “Es importante que ella se formen en el acompañamiento y aprendan, además, a autocuidarse porque el impacto emocional que tiene un paciente al final de la vida es muy profundo y los sanitarios no somos conscientes, muchas veces, de lo que eso provoca en cada uno de nosotros”, añadió.



