ÁNGEL M. GREGORIS.- La enfermera especialista en Salud Mental Mercè Sancho ha llevado a cabo un proyecto para analizar el impacto de un programa psicoeducativo enfocado desde la perspectiva de género, dirigido a mujeres en tratamiento por trastorno de abuso de sustancias. El objetivo era dar su espacio a estas mujeres, ya que el consumo ha estado enmarcado, principalmente, por hombres, lo que ha hecho que la investigación, tanto en la creación de programas de prevención como en los tratamientos vayan dirigidos a dicho colectivo.

“En muchos de los casos, el doble estigma al que están sometidas las mujeres (el hecho consumir sustancias y ser mujer) ha provocado que sean ellas mismas las que decidan no pedir ayuda profesional. Nunca se ha negado que las mujeres tengan una problemática de consumo, pero tampoco se ha hecho visible. Es por ello que es necesaria la creación de nuevos espacios dedicados a tratar las diferencias en el contexto de consumo entre hombres y mujeres. No se trata de crear tratamientos excluyentes, sino de integrar aquellas necesidades que por razón de género necesitan una atención específica”, apunta Sancho.

Intervención

El programa que se plantea consiste en una intervención dirigida a mujeres en seguimiento activo por consumo de sustancias. En él se trabajan, en grupos reducidos de mujeres, habilidades sociales y emocionales además de la gestión del deseo de consumir.

“La perspectiva de género nos permite obtener una visión completa de la realidad, lo que favorece la realización de intervenciones más individualizadas además de una obtención de beneficios derivados de la implantación de las mismas. La aplicación de dicha visión conlleva poder determinar cuáles son los factores que afectan tanto a hombres como a mujeres por el mero hecho de serlo, a su significado, motivación, cuáles son las dificultades que se encuentran a la hora de realizar un tratamiento, mantenimiento y posible abandono”, puntualiza.

Capacidades y competencias

Mercè Sancho considera imprescindible contar con las enfermeras especialistas para acompañar a estas mujeres porque “tiene capacidades y competencias en cuanto a llevar a cabo intervenciones de gestión emocional y habilidades sociales dentro de un gran equipo multidisciplinar y una gran red de cuidados”.

En este sentido, a través de su investigación recuerda que “las mujeres a las que está orientada la intervención son también madres, hermanas q hijas”. “El hecho de ayudar a estas mujeres hace que se ayude también a su entorno, a su comunidad y de alguna manera también a la sociedad debido a que se le está dando importancia a algo que hasta ahora había estado invisibilizado”, comenta.

Constructo social establecido

Por último, el trabajo, que ha sido galardonado por la Asociación Española de Enfermería de Salud Mental (Aeesme), concluye que “ofrecer un espacio a estas mujeres contribuye a la ruptura del constructo social establecido. Como enfermeras especialistas en Salud Mental podemos colaborar en la mejora de la calidad de vida de estas personas, en la disminución del estigma y en ofrecer cuidados que garanticen una atención específica a aquellas mujeres que lo necesiten”.